La atención de los recién nacidos de 22 semanas en España: el límite de la viabilidad y la necesidad de un marco común de auditoría
Gemma Arca, Juan Arnáez y Miriam Martínez-Biarge publican en Anales de Pediatría un editorial que aborda uno de los escenarios más difíciles de la medicina perinatal: la atención a los recién nacidos en el límite inferior de la viabilidad, en particular a las 22 semanas de gestación.
El punto de partida es una carencia: mientras países con registros poblacionales consolidados —Inglaterra, Gales, Suecia— publican regularmente datos sobre práctica clínica, supervivencia y morbilidad en este grupo, en España no existe una fuente estatal que describa de forma sistemática qué se está haciendo. Los únicos datos nacionales disponibles, aportados por la red SEN1500 y correspondientes a nacimientos entre 2004 y 2019, muestran que algo más del 40% de los nacidos a las 22 semanas recibió algún intento de reanimación, con una supervivencia entre los reanimados de menos del 10%. Son datos valiosos, pero de una época anterior al cambio de actitud que se ha producido internacionalmente en los últimos años, y por tanto insuficientes para sostener hoy la información que se ofrece a las familias o para comparar la práctica entre centros.
El editorial repasa cómo otros países han ido sustituyendo el criterio único de la edad gestacional por una valoración de riesgo más matizada, que también tiene en cuenta factores fetales, maternos y asistenciales. El marco publicado por la British Association of Perinatal Medicine (BAPM) en 2026 es el ejemplo más desarrollado: clasifica a los recién nacidos en tres categorías de riesgo y, a partir de esa clasificación, orienta —sin imponer— la decisión entre cuidados dirigidos a la supervivencia y cuidados centrados en el confort, siempre dentro de una decisión compartida con los padres.
Pero el aumento de la supervivencia en este grupo no se puede leer de forma aislada. Los autores insisten en que debe interpretarse junto a la morbilidad neonatal, todavía elevada, y sobre todo junto a la incertidumbre que persiste en torno al neurodesarrollo a medio y largo plazo, un terreno donde la evidencia específica de las 22 semanas sigue siendo escasa.
De ahí la propuesta central del editorial: impulsar un registro español prospectivo y multicéntrico, centrado en las semanas 22 y 23, que incluya a todos los centros que atienden partos en ese rango —no solo a los que ya adoptan una actitud activa— para evitar sesgos en la interpretación de los resultados. Un registro de estas características permitiría auditar resultados, comparar centros ajustando por riesgo y, sobre todo, dar a las familias una información basada en datos reales y no en extrapolaciones de otros contextos.
Puede leerse el editorial completo en Anales de Pediatría: La atención de recién nacidos de 22 semanas en España: el límite de la viabilidad y la necesidad de un marco común de auditoría